031 – The Drums y el sueño del verano tardocapitalista

The Drums

El verano estéril de The Drums

Escuchar a The Drums es escuchar un pedazo angular de la década pasada. En realidad, fuera de las convenciones Beach Boys, es como si The Beach Boys y Joy Division hubiesen tenido un hijo bastardo. Una mezcla de pospunk mal digerido, violentado de rock surfero, camisas abiertas y demasiada nostalgia. Pero olvidemos las armonías angelicales que dieron vida a The Beach Boys; por su parte, The Drums, son voces desgastadas y abatidas.

The Drums; “Portamento”, quizás, sea su álbum estelar. Gélido desde la portada; una especie de broma de mal gusto a partir de una foto familiar. El anti-surf y anti-verano. La playa está triste. Los días pasan en vano. Olvidemos las chicas californianas y las olas: la playa está azul y anochecida, nublada.

Jonathan Pierce supo reflejar estos estados de ánimo de cosas supuestamente divertidas, pero que nunca se volverán a hacer. (O que no son tan divertidas como creemos o recordamos).

The Drums, entonces, y algunas de sus canciones, entonces. Portamento. Una especie de psicodelia abortada a base de ISRS: “If He Likes It, Let Him Do It”. Y el amor: “Hard To Love”. Y las revelaciones: “Book Of Revelation”. Principalmente: “Days” y “Money”. Nada de unidad, solo abandono, distancia, pero bailable, muy bailable. Canciones veraniegas de colores fríos.

Portamento The Drums
Portamento The Drums

The Drums sirven como reflejo del mismo zombie que se niega a desaparecer para dar paso a algo nuevo

De hecho, The Drums desnudan de todo glamour naciente al surf rock, alejándose de la idea del verano ideal de los años sesenta. Es un pop veraniego pero ya terminal. Sin opción de redenciones, sino solo carencias y sueños frustrados.

Portamento se lanzó en 2011 y ahí el pop ya había entrado en una especie de estadio regresivo. Si entramos en Wikipedia y revisamos a que géneros se adscribe Portamento, veremos que es una mezcla de indie pop, new wave y postpunk revival. Hablar de indie es un embrollo, pero hablar de new wave y postpunk (para más inri, revival) en la segunda década del segundo milenio, poco después de la crisis económica de 2008 que dejó en estado comatoso (pero aún no vencido) al neoliberalismo es, cuanto menos, una osadía.

¿Qué queda, entonces, después del sueño? Llorar en la playa mientras vistes una camisa de flores estampadas y se sostiene un coco hueco repleto de piña colada. El sueño del verano capitalista ha muerto. Depresión en la playa, auspiciada de palmeras y ocasos. Distancia y final y sueños frustrados.

The Drums sirven como reflejo del mismo zombie que se niega a desaparecer para dar paso a algo nuevo; pop más o menos renovado, alucinatorio, volátil. Hedónicamente depresivo y tardocapitalista. 

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